El mercado de seguros para flotas comerciales está bajo asedio. Los costos de los siniestros aumentan. Los veredictos millonarios ya no son una rareza, sino una partida presupuestaria más. Y la vieja estrategia de subir las primas y endurecer los criterios de suscripción ha llegado a su límite: las flotas se resisten, comparan opciones y exigen que sus inversiones en seguridad se traduzcan en un alivio real en sus primas. Este es el cambio que los profesionales de los seguros deben comprender: la telemática de video ya no es un complemento opcional añadido a un rastreador GPS. Para las grandes flotas empresariales con miles de vehículos, se ha convertido en el factor más decisivo para distinguir a las cuentas de alto riesgo de los operadores de primer nivel. Y para las aseguradoras y corredores que lo detectan a tiempo, es una ventaja competitiva: una forma de identificar, retener y recompensar a las flotas más seguras antes de que lo haga la competencia.